sábado, julio 26, 2008

Buscando una despedida


Una noche de viernes, de este invierno que no da tregua al corazón, mi gran amigo Juan Manuel me llamó luego de haber tenido un deja vu para ir a cenar en las cercanías de la Terminal de ómnibus de nuestra ciudad.

Entramos a una cantina que estaba bastante llena, las mesas eran altas, un hombre amablemente nos dio su mesa y se retiró. El lugar era acogedor y familiar, un televisor, no muy grande, que pasaba algunos goles de fútbol mantenía la atención de todos los comensales. Al lado de nuestra mesa una mujer joven pintarrajeada de pelo oscuro brilloso y mirada perdida escuchaba música de un MP3 que le colgaba del cuello, tenía las uñas pintadas de violeta y hacía gestos continuamente hablando consigo misma mientras terminaba de masticar lo que tenía en su plato y bebía vino tinto. Luego de unos minutos apareció en la cantina un hombre de aproximadamente unos sesenta años, con algunos dientes perdidos y con la cabeza rapada excepto una cresta de unos pocos centímetros en el medio de su cabeza. Ella era su esposa. Apenas lo vio se empezó a avergonzar de él y le hizo constantemente escenas escandalosas a raíz de su nuevo corte de pelo.

El hombre de la cabeza rapada, dándole la espalda a su mujer, comenzó a hablar de fútbol con mi amigo, yo estaba en el medio y cada vez que él le hablaba a mi amigo me pegaba un golpecito con el codo como para que le prestara atención a lo que decía. De todas maneras yo estaba concentrado separando los pedazos de vacío que estaban casi crudos en mi plato.

De golpe, el hombre le gritó a su mujer:

- Me voy porque sino te rompo la cabeza, me tenés podrido con tus cargadas-

Se levantó y se fue enojado y refunfuñando. Miré a la mujer, como tratando de que sus ojos desvariados me prestaran atención y le dije entonces:

- No lo cargues, no es para tanto -

Me contestó, con lo que me pareció una risa irónica:

- Hace 20 años que lo conozco, no te preocupes -

Se me escapó un suspiro de nostalgia. Mi amigo pagó la cuenta y nos fuimos caminando para la Terminal.

Pensaba yo que la Terminal es uno de esos sitios donde la gente no quiere estar: los que vuelven de algún viaje, ya cansados, pisan la Terminal y se van cuanto antes, y los que se van de viaje están ansiosos para que venga su ómnibus y partir. Nosotros fuimos allí, a observar, a mirar, a detenernos, teníamos ganas de despedir a alguien, tal vez a alguien que se iba y estaba solo sin quien lo acompañe en su despedida.

En uno de los ómnibus vimos dos chicas, una me llamó la atención por su sonrisa. Tomé un papel, anoté mi mail, subí al micro como si fuera un polizón, le entregué el papel sin mediar palabra y bajé rápidamente. Ella me miró y quedó anonadada. Desde la plataforma mi gran amigo y yo las saludábamos alegremente, ¡las estábamos despidiendo! Ellas no paraban de reírse. Se me ocurrió mostrarle el celular para que ella me indicara con sus manos su número. Me señaló con sus dedos y con la ayuda de los dedos de su compañera los números de su celular. Anoté, la llamé y hablamos.

Me enteré que se llamaba Carolina, que la chica que estaba a su lado era su hermana, y le dije que me había llamado mucho la atención su sonrisa. Su compañera le arrebató el teléfono y me gritó con algo de euforia:

- Gracias por venir, estábamos tristes porque nadie nos venía a despedir -

Carolina tomó nuevamente su celular y me mostró cómo guardaba el papel que yo le había dado en su campera. Luego le pregunté a ella si estaba enamorada. Me contestó con un gesto de desazón:

- Más o menos -

Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog

8 comentarios:

juan manuel dijo...

solo mi gran amigo... excelente, si eso no es hacer hisotria entonces que es.

yo vi la cara de esas chicas, las caras de la gente que observaba. Mi gran amigo pinto de todos los colores el gris oscuro en el que se encontraba el entorno.

Cuanto se llevaron, gracias por todo mante querido...

Si lo hubieran visto.

Anónimo dijo...

Vamos nico!! Winner!!! Campeon!! Maremoto de hazañas!!!
Estaban buenas?
La cautivaste!!
sos un grande!
Te envidio, ojala pudiera salir de caceria con vos y juan manuel, pero estoy atao.

diFERente dijo...

Muy linda historia nico! Segui escribiendo con esa dedicación.

Yo tambien quisiera salir de caceria con ustedes, pero mi tiempo ya paso y ahora me encuentro en algo mas complicado, y es el tiempo del amor. Seria facil salir a la calle y esperar que algun orco hambriento te quiero pegar un mordiscon, la calle esta muy facil, pero no... hago el trabajo de obrero, pico y palo, voy construyendo una relación hermosa que espero dure por siempre. Este es mi momento.

A los que estan solteros como vos nico, tranquilidad, ya llegara esa persona que te borre las noches de tu imaginacion, que te haga olvidad del estudio, de la facu, del blog, de todo... porque cuando el amor llega solo hay ojos para la pareja. Solo es cuestion de tiempo...

Saludos,
Fernando.

PD: no hay que buscar la mujer que llene con todas tus necesidades, sino que hay que buscar una mujer que llene una necesidad y dejar que ella se encargue del resto. En otras palabras, no existe la mujer perfecta, asi que hay que buscar la que mas nos completa y nos haga perfectos.

juan manuel dijo...

Fernandito querido, que lindo leer un comentario tuyo. Si alguna vez cuentan mi historia, que digan que vivi en los tiempos de Crespo, Fernando, el domador de yeguas. Que guerrero Crespo, gracias por todo lo que aprendi de vos. Disfruta de tu relacion que es excelente.

A mi gran amigo solo le digo... "tenes que seguir"

Anónimo dijo...

Es dificil que una situación forzada te lleve a encontrar el amor. No hay que actuar, hay que ser como uno es y tener personalidad. Eso a vos te sobra Nico.

Mariana dijo...

La verdad que me arrepiento de haberme ilusionado con vos. Veo que te gusta cualquier tilinga que espera un colectivo. Muy patetico lo tuyo..

Saludos

Rosarito dijo...

Fer: como siempre.. impecable, cierto, sensible. Gracias por tus palabras. Son realmente hermosas.

Marianita: a ver, a ver... si perdiste la ilusion al leer este artículo, es más que obvio que no tenés nada que ver con Nico, en ningún aspecto. (menos en este me parece...)
No te arrepientas de haberte ilusionado! agradecé mejor... Lo patético es justamente eso...

Nico: seguí buscando esa sonrisa, no te detengas guerrero!

Saludos,
Roarito.-

Venus dijo...

jajaja que linda historia, menos mal que yo cuento intimidades jaja, o esto no es real?

Saludos!