
Le dicen Ulises, realmente no sé exactamente su nombre. Lo traté ya varias veces y tengo ya una sensación de vergüenza si tuviera que preguntarle por su nombre. Nos habremos visto en no más de tres o cuatro ocasiones, él es muy charlatán y el día que lo conocí en seguida se me acercó y me sacó unas cuantas carcajadas con sus movimientos ruidosos dentro del aula. Es un hombre al parecer muy rebelde, inquieto, curioso y movedizo. Ulises es delgado, calvo y de aproximadamente unos 33 años.
En una de nuestras clases compartidas debimos armar un grupo para preparar una clase para los demás alumnos. Yo elegí entre los temas disponibles el tema del neoliberalismo. A él también le interesó y entonces decidimos preparar esa temática. Con algo de prisa le dije que yo había elegido ese tema porque simpatizaba mucho con las ideas liberales. Él no lo pudo creer. Se quedó sorprendido, como desilusionado, hasta podría arriesgar que con algo de dolor ante mi confesión. A estas alturas yo ya me había instalado en alguna parte de su corazón.
En una noche de viento, a la salida de la facultad, Ulises se bajó de su oxidada bicicleta y me dijo si podía acompañarme al lado caminando. Le dije que por supuesto que sí. Bicicleta en mano, gorro de lana y un tanto pensativo me dijo: “me generás una ambivalencia: por un lado me despertás mucho cariño, y apenas te conozco, y por el otro cuando hablás me dan ganas de estrangularte”. Un cuadras más adelante disparó: “antes, y ahora no sé, estos temas me generaban mucha bronca, mucho odio, lo sentía muy adentro (detuvo su bicicleta con sus piernas y se señalo el pecho) y ahora por ahí, compartir algo con vos para mí es un desafío”. Llegando al semáforo antes de despedirme, casi suspirando, remató: “realmente veo en vos buenas intenciones pero creo que estás confundido”.
Generando este efecto en él, pensé un rato en eso y le dije que no podía volver a llenar su alma de odios, broncas y resentimientos. Le dije que para estar mejor debía ser mejor. Ulises me confesó que es un hombre con muchos prejuicios. Todos los tenemos, a veces malas experiencias nos llevan a etiquetar, juzgar o maltratar a personas que no piensan como nosotros, que pretenden vivir de diferente manera o que nos desafían a ser mejores, aprender más, informarnos más y cultivarnos más. Siempre que estoy metido hasta el cuello en asuntos como estos recuerdo (y comparto) esa frase que se le atribuye a Voltaire que dice: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
En una de nuestras clases compartidas debimos armar un grupo para preparar una clase para los demás alumnos. Yo elegí entre los temas disponibles el tema del neoliberalismo. A él también le interesó y entonces decidimos preparar esa temática. Con algo de prisa le dije que yo había elegido ese tema porque simpatizaba mucho con las ideas liberales. Él no lo pudo creer. Se quedó sorprendido, como desilusionado, hasta podría arriesgar que con algo de dolor ante mi confesión. A estas alturas yo ya me había instalado en alguna parte de su corazón.
En una noche de viento, a la salida de la facultad, Ulises se bajó de su oxidada bicicleta y me dijo si podía acompañarme al lado caminando. Le dije que por supuesto que sí. Bicicleta en mano, gorro de lana y un tanto pensativo me dijo: “me generás una ambivalencia: por un lado me despertás mucho cariño, y apenas te conozco, y por el otro cuando hablás me dan ganas de estrangularte”. Un cuadras más adelante disparó: “antes, y ahora no sé, estos temas me generaban mucha bronca, mucho odio, lo sentía muy adentro (detuvo su bicicleta con sus piernas y se señalo el pecho) y ahora por ahí, compartir algo con vos para mí es un desafío”. Llegando al semáforo antes de despedirme, casi suspirando, remató: “realmente veo en vos buenas intenciones pero creo que estás confundido”.
Generando este efecto en él, pensé un rato en eso y le dije que no podía volver a llenar su alma de odios, broncas y resentimientos. Le dije que para estar mejor debía ser mejor. Ulises me confesó que es un hombre con muchos prejuicios. Todos los tenemos, a veces malas experiencias nos llevan a etiquetar, juzgar o maltratar a personas que no piensan como nosotros, que pretenden vivir de diferente manera o que nos desafían a ser mejores, aprender más, informarnos más y cultivarnos más. Siempre que estoy metido hasta el cuello en asuntos como estos recuerdo (y comparto) esa frase que se le atribuye a Voltaire que dice: “No comparto lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
5 comentarios:
Y ahora que me decis el liberalismo? mira los bancos en el norte y en europa???
No vaya a ser cosa que nos terminen pidiendo plata a nosotros....
SEA CAE EL IMPERIO!!!!!
Ahi tenes tu neoliberalismo, viste que no es todo como vos decis?
Hay que ser más abierto nico. Fijate que el neoliberalismo destruyo 1 millon de empleos en estados unidos, esta dejando sin casas a gente como vos o como yo, gente trabajadora, simple, que saco un credito en el banco para tener su casa.... Viva el mercado no?
El neoliberalismo no trae consigo nada nuevo ni es liberal porque representa una "liberalización" que sólo beneficia a aquellos que tienen el poder de imponer el régimen social y económico...
Chomsky, Noam
ustedes estan perdidos... Aguante el liberalismo. Cuna de la salvacion de los que pueden ver y tienen el peso de la vision como mi gran amigo Nicolas.
Juan manuel, el que esta perdido sos vos. El neoliberalismo hace que gente trabajadora pierda su casa, a vos eso te parece bien? ¿Pagar creditos usureros para conseguir tu vivienda es tu vision?
quizas no lo entiendo, pero si tu vision es vivir chupando sangre de lo demas me das pena.
Siempre me educaron que las cosas se consiguen a traves del trabajo, pero le trabajo productivo, no la mera especulación de cuanto cotiza tal cosa o el valor del dolar.
Asi estamos.
Si estudias economia o algo por el estilo te diria que enfoques hacia oro lado, porque el "asi estamos" es de gente que busca la critica para con el que hace en lugar de buscar dentro de si mismo una posible mejoria.
Estoy cansado para explicarte un par de cosas... lee los comentarios del articulo "pedagogia del entusiasmo". Y asi tal vez comprendas.
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