
“No emplees, pues, la fuerza, mi buen amigo, para educar a los niños; haz de manera que se instruyan jugando, y así podrás al mismo tiempo conocer mejor para qué está dotado cada uno de ellos.”
Sócrates
Las pedagogías tradicionales y las pedagogías críticas tienen ausente de su vocabulario las palabras diversión, juego y entusiasmo. Toda persona apasionada o con vocación disfruta de lo que hace y lo siente como un juego. Así como decía el filósofo Friedrich Nietzsche la madurez del hombre es haber recobrado la seriedad con que jugábamos cuando éramos niños.
La pedagogía del entusiasmo abre el espacio para jugar, para divertirse, para aprender jugando. Desde la psicología positiva el psicólogo Tal Ben-Shahar sostiene que los colegios tendrían que enseñar algo más que leer, escribir y hacer cálculos matemáticos y que deberían enseñar a divertirse. Si desde el colegio se incentivan a los alumnos a que se dediquen a actividades que generen su felicidad es muy probable que lo sigan haciendo durante el resto de su vida. Así Shahar dispara: “Los educadores que apoyan a los niños en la búsqueda de cosas importantes para ellos y que les ayudan a tener experiencias de flujo cultivan este gusto innato por el aprendizaje”.
En esta misma dirección, George Steiner en su libro Lecciones de maestros sostiene “los buenos profesores, los que prenden fuego en las almas nacientes de sus alumnos, son tal vez más escasos que los artistas virtuosos o los sabios” y más adelante hablando de los buenos maestros afirma “Es frecuente que permanezcan en el anonimato: aislados maestros y maestras de escuela que despiertan el don que posee un niño o un adolescente, que ponen una obsesión en su camino. Prestándoles un libro, quedándose después de las clases, dispuestos a que vayan a buscarlos.”.
La pedagogía del entusiasmo debe ayudar en la búsqueda de una pasión en la vida del educando y aunque el objetivo es demasiado ambicioso, tan sólo con aportar un granito de arena en esta difícil tarea será más que suficiente. Después de todo, un gran viaje comienza con un pequeño paso.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
Sócrates
Las pedagogías tradicionales y las pedagogías críticas tienen ausente de su vocabulario las palabras diversión, juego y entusiasmo. Toda persona apasionada o con vocación disfruta de lo que hace y lo siente como un juego. Así como decía el filósofo Friedrich Nietzsche la madurez del hombre es haber recobrado la seriedad con que jugábamos cuando éramos niños.
La pedagogía del entusiasmo abre el espacio para jugar, para divertirse, para aprender jugando. Desde la psicología positiva el psicólogo Tal Ben-Shahar sostiene que los colegios tendrían que enseñar algo más que leer, escribir y hacer cálculos matemáticos y que deberían enseñar a divertirse. Si desde el colegio se incentivan a los alumnos a que se dediquen a actividades que generen su felicidad es muy probable que lo sigan haciendo durante el resto de su vida. Así Shahar dispara: “Los educadores que apoyan a los niños en la búsqueda de cosas importantes para ellos y que les ayudan a tener experiencias de flujo cultivan este gusto innato por el aprendizaje”.
En esta misma dirección, George Steiner en su libro Lecciones de maestros sostiene “los buenos profesores, los que prenden fuego en las almas nacientes de sus alumnos, son tal vez más escasos que los artistas virtuosos o los sabios” y más adelante hablando de los buenos maestros afirma “Es frecuente que permanezcan en el anonimato: aislados maestros y maestras de escuela que despiertan el don que posee un niño o un adolescente, que ponen una obsesión en su camino. Prestándoles un libro, quedándose después de las clases, dispuestos a que vayan a buscarlos.”.
La pedagogía del entusiasmo debe ayudar en la búsqueda de una pasión en la vida del educando y aunque el objetivo es demasiado ambicioso, tan sólo con aportar un granito de arena en esta difícil tarea será más que suficiente. Después de todo, un gran viaje comienza con un pequeño paso.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
3 comentarios:
Estoy muy muy triste,estos son dias muy tristes para mi.
Obviamente hoy abri tu Blog Nico pq sabes,(muchas veces lo hablamos)es una forma mas de tenerte cerca, y sabes q leerte me hace bien,sabes muy bien q vos me haces bien,me haces reir hasta en los momentos tan tristes como este.
Ahora quiero comentar este articulo como "Maravilloso",amo educar amo mi profesion o mejor dicho vocacion amo ir cada dia a mi jardin a mi sala roja a jugar con mis nenes con los q los papas me confian dia y dia y con los q trato de usar esta pedagogia de la q vos hablas,lo q mas disfruto es verlos reir,jugar,ensuciarse,abrazarse,y crecer felices aunque algunas veces con algunas lagrimitas.
El juego es liberador,sanador jugando crecemos y aprendemos.
Aprendamos a jugar nosotros los grande.
Gracias por todo!
Nolita
Hoy asistí a una conferencia de la Lic Josefina Semillán Dartiguelongue*(me olvidé de avisarte, ups!) y me dieron ganas de compartir algo de lo que escuché. Entre otras cosas, disertó sobre este tema el de reinaugurar la vocación todos los días, la importancia de tomar nuestro trabajo con placer, con disfrute, no con agobio ni como carga,"porque educar es sorprender", poque debemos los educadores "despertar la curiosidad, la intuición y hasta el sentido del humor." Enfatizó también en la necesidad de cambiar el DEBO ir a trabajar por el QUIERO ir y "quedarme porque me importa".
La temática es extensa para analizar, pero desde la mínima reflexión y acción (aunque sea en nuestra sala de nivel inicial ) ya estamos originando el cambio, y eso ya es mucho.
Este fue mi humilde aporte.
Nolita adhiero a tu comentario también, en toda su extensión.
Silvis
*Filósofa con especialidad en Antropología Filosófica y Filosofía Social
Disculpa que no tiene nada que ver con tu post...pero aluciné con el contador, que marca en el mapa el sitio exacto desde donde estoy entrando a tu blog (Valencia, España). Pena que no se amplíe mas, pero solo con eso ya es fantástico. Saludos
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