
Anochecía en Mar del Plata, llegué temprano, como casi siempre, y me acomodé en uno de los primeros asientos. Mi compañero José llegó luego y se ubicó en un pupitre a poca distancia delante de mí. Un perro vagabundo entró también por sorpresa en el aula y se recostó cerca de él. El profesor miraba para todos lados sin emitir ni una palabra. El curso permanecía en silencio viendo en el pizarrón un esquema ligado al nombre del filósofo inglés David Hume. Los tubos fluorescentes emitían un chillido incómodo en esa aula fría y silenciosa. José es un hombre calvo, de 77 años, de piel bien morena, con un aspecto que me recuerda a Mahatma Gandhi, viste un abrigo de lana negro, pantalón de tela marrón algo gastado y zapatillas clásicas color negro sin marca.
El profesor, siempre tan poco simpático, inició su clase. Durante su escueta exposición del pensamiento de Hume, el perro dormía diseminando ese famoso “olor a perro”. Al finalizar el profesor hizo el siguiente comentario: “La verdad que Hume es un filósofo que me encanta…me gusta primero porque no fue profesor universitario, segundo porque es un antifilósofo”. Suspiró y aún con más fuerza agregó: “Me gusta porque le encantaban las mujeres, la bebida, los juegos de cartas y el billar”. Y siguiendo con su regocijo remató: “Y además era ateo”. José intervino y en tono muy bajo expresó unas palabras que el profesor logró escuchar: “Mire profesor, estos tipos eran todos ateos, hedonistas, lo único que les interesaba a tipos como estos era la joda”. El profesor sólo respondió que Hume era un gran pensador, no supo que más agregar y eligió cambiar de tema. Ahora era el turno de Kant. Entonces el perro como si fuera un ferviente antikantiano, se despertó de golpe, se acercó a José, lo olió y comenzó a torearlo mostrando sus dientes. Me pareció que lo iba a atacar y enseguida tomé envión con mi pierna derecha para asestarle un golpe en la cabeza si llegaba a morderlo. Por suerte, el perro se alejó. Todos miraban, ni el profesor ni nadie atinó a llamar al perro para que se vaya. José se dio vuelta y me comentó murmurando: “Es que en mi casa tengo perros y tengo olor”.
Salí del aula caminando con José y me comentó que de chico no pudo estudiar y ahora que tenía la oportunidad lo hacia con gran placer. No le interesa recibirse y sabe y me dijo muy claramente que la muerte lo puede encontrar antes. Me saludó, fue a buscar su bicicleta en medio de la oscuridad de la Facultad y emprendió su largo camino a casa.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
8 comentarios:
Sos Grande!!!!
Me mato la descripcion,me lo imagine como si hubiese estado ahi..
Que bueno q Jose no tenga apuros,ojala la muerte lo encuentre solo cuando sea q tenga q ser.
Gracias por tu magia Mante querido...
Nolita
Excelente artículo Mante querido, sos grande como dice Nolita The Megas...
Nolita, he notado una tonada baja en tu comentario.
Nico querido, cuanto hace no posteas de politica. ¿Que nos paso?, justo ahora con el momento que se vive. ¿No tenes nada para decir las candidaturas testimoniales? ¿No tenes nada para decir de las extorsiones a los candidatos por parte de N.K.? ¿Del atentado sufrido en mar del plata?
Me quedo con los posts relacionados con estas fantásticas historias de pequeñas cosas. La verdad... felicitaciones. Un poco down los posts, pero son geniales.
Muy bueno el relato Nico, con la pimienta justa. Saludos!!!
me encantan esas historias reales, sacadas de anécdotas de todos los días, pero que tienen algo especial.
coincido con el 1er comentario, lo describiste de tal manera que se puede imaginar toda la situación sin problemas.
hacía mucho que no te leía, como siempre, leo algo copado :)
nos vemos, suerte!
Tos perros, se les nota que son elitistas.Pero como er QUIEN - er collie plateao mascota der Conservatori - no hay.Vamo que er Quien te sabe orfateá si vas pa solista o pa músico de cámara.
Pero estos perros daos a la Filosofía van plagaos de pulgas literarias, y ese es el peligro!Cordiales saludos,Beatriz Basenji.
Juan Nada de tonada baja!!!! Todo en perfecto orden...
Nico es GRANDE no hace falta decirlo todo el tiempo,es lo mas,es el Mante querido!!!!!!!!
Te dejo un super beso.
Nolita
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