Ella es Nolita, una mujer sincera y honesta, con una gran capacidad de amar y dispuesta a darlo todo por amor. Soñadora y de grandes ilusiones ha caído en los últimos años en desgracia amorosa. Algo de mala suerte ha tenido en sus últimas relaciones. Ella tiene 30 años y, al igual que una gran cantidad de mujeres como ella, sufre algo así como la “soledad de los treinta”: esa edad dónde muchas de sus amigas ya están en parejas estables, con hijos, casadas y lejos de esa búsqueda afectiva a la que con tanto empeño ella se aboca. He podido constatar en innumerables conversaciones que la “soledad de los treinta” suele venir acompañada por el grito de guerra: “No hay hombres”. Tal vez no sea tan así sino que lo que no hay o no se generan son oportunidades para conocer personas nuevas como cuando se era una veinteañera.
Indagar en las causas de porqué hay tantas mujeres solteras a los treinta, muchas de ellas ya separadas y con hijos pequeños, sería algo bastante más complejo como para analizar en este sencillo artículo. Pero algo se puede decir con respecto a la pérdida de paciencia o comprensión: si antes algunas relaciones duraban toda la vida aún a costa de vivir años y años sin hablarse y a cara de perro, hoy en día las separaciones son tan comunes que cuando uno no comparte el gusto de la mermelada que le gusta al otro ésto es un buen motivo para separarse. Se ha pasado de un extremo al otro.
El asunto es que ellas están solas, tienen más de treinta y buscan novio. Pero a veces ese buscar no es tan así. Después de hablar con una cantidad importante de mujeres de treinta he percatado una falla en el diagnóstico que se impone cuando se dice eso de que no hay hombres: lo que faltan no son hombres sino oportunidades. ¿Y las oportunidades? ¿Cómo se generan? Bueno, con imaginación. El poeta español Bécquer decía que el que tiene imaginación con facilidad saca de la nada un mundo. La clave está en explotar la imaginación para generar nuevas oportunidades haciendo cosas diferentes todos los días, asumiendo nuevos desafíos, yendo a esos lugares que no vamos nunca y aceptando esas invitaciones que por pereza solemos rechazar. Tal vez ahí haya una punta que nos conduzca a un nuevo amor. Caminar lentamente por una plaza, quedarse hablando un ratito más con el vendedor cuando paramos a comprar golosinas o cigarrillos, un tropezón, un gesto, cualquier motivo puede funcionar como la excusa perfecta para comenzar una relación, para empezar a conocer a alguien, para volver a soñar otra vez con un amor…
Éste es mi mensaje para todas aquellas mujeres que pasan por esta etapa oscura y a veces tan desesperante de la “soledad de los treinta”, es un mensaje cargado de esperanza y lejos de cualquier postura machista o feminista...sino desde un ser humano que vive tan igual a ustedes. Entonces, ¿qué hacer? ¿Buscar o esperar? Yo prefiero decir: ¡IMAGINÁ, Nolita! ¡IMAGINÁ!
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
Indagar en las causas de porqué hay tantas mujeres solteras a los treinta, muchas de ellas ya separadas y con hijos pequeños, sería algo bastante más complejo como para analizar en este sencillo artículo. Pero algo se puede decir con respecto a la pérdida de paciencia o comprensión: si antes algunas relaciones duraban toda la vida aún a costa de vivir años y años sin hablarse y a cara de perro, hoy en día las separaciones son tan comunes que cuando uno no comparte el gusto de la mermelada que le gusta al otro ésto es un buen motivo para separarse. Se ha pasado de un extremo al otro.
El asunto es que ellas están solas, tienen más de treinta y buscan novio. Pero a veces ese buscar no es tan así. Después de hablar con una cantidad importante de mujeres de treinta he percatado una falla en el diagnóstico que se impone cuando se dice eso de que no hay hombres: lo que faltan no son hombres sino oportunidades. ¿Y las oportunidades? ¿Cómo se generan? Bueno, con imaginación. El poeta español Bécquer decía que el que tiene imaginación con facilidad saca de la nada un mundo. La clave está en explotar la imaginación para generar nuevas oportunidades haciendo cosas diferentes todos los días, asumiendo nuevos desafíos, yendo a esos lugares que no vamos nunca y aceptando esas invitaciones que por pereza solemos rechazar. Tal vez ahí haya una punta que nos conduzca a un nuevo amor. Caminar lentamente por una plaza, quedarse hablando un ratito más con el vendedor cuando paramos a comprar golosinas o cigarrillos, un tropezón, un gesto, cualquier motivo puede funcionar como la excusa perfecta para comenzar una relación, para empezar a conocer a alguien, para volver a soñar otra vez con un amor…
Éste es mi mensaje para todas aquellas mujeres que pasan por esta etapa oscura y a veces tan desesperante de la “soledad de los treinta”, es un mensaje cargado de esperanza y lejos de cualquier postura machista o feminista...sino desde un ser humano que vive tan igual a ustedes. Entonces, ¿qué hacer? ¿Buscar o esperar? Yo prefiero decir: ¡IMAGINÁ, Nolita! ¡IMAGINÁ!
Por Nicolás Martínez Sáez
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