
Hace tiempo que no comentaba de la actualidad política, pero he llegado a tal momento de hartazgo que se me hace imprescindible escribir ya sea que este artículo lo lea una o mil personas. Ante tamaña desorientación proveniente de los medios de comunicación los ciudadanos estamos perdidos. La batalla es sin cuartel en radios, medios gráficos pero sobre todo en la TV. El grupo Clarín, con un noticiero capaz de pasarse horas enteras viendo como se hace un asado de mala categoría cuyo kilo ya aspira a precios siderales, se enfrenta contra un oficialismo en su versión mediática, Seis, siete y 8, programa dónde se ubican un rejuntado de personajes, algunos de ellos intelectuales burdos defensores a capa y espada de su empleador. Los discursos son variados y marean.
Por otro lado la oposición en el Senado no tiene un programa político en común y creo que muchos de ellos de estar en el gobierno tomarían decisiones similares a las que se están tomando desde el poder. Se oponen por la oposición misma. Otros opositores tal vez más prudentes o de una línea política más perpendicular a la que adhiere el oficialismo son desmerecidos por tener una visión “empresarial” y no política de la cuestión social. La estrategia se verá si funciona.
Quisiera hacer aquí hincapié en un argumento varias veces planteado por los oficialistas mediáticos: sostienen que la derecha pretende hacer de la inseguridad una guerrilla para así exasperar a la sociedad y que ésta pida soluciones autoritarias. Veamos punto por punto:
1) En primer lugar el término derecha no tiene un significado que permita diferenciar en general en Argentina los ideales de ciertos políticos que se dicen de derecha o de izquierda y de esta manera cualquiera podría así asumir en política una posición u otra. ¿El gobierno es de izquierda?
2) La inseguridad no es ni una guerrilla (tal vez sea peor si nos guiamos por la cantidad de muertos que deja) ni una sensación (basta con andar un poco por la ciudad y hablar con la gente). La inseguridad es real y los muertos hoy están en los cementerios.
3) La sociedad necesita exasperarse y esto no tiene que darse necesariamente en forma violenta. Con discursos como los de Orlando Barone, como para citar un ejemplo, lo único que se pretende es mantener adormecidos y pasivos a los ciudadanos pensando en que una cháchara de soluciones tan ambiciosas, que no terminarían de realizarse en una vida entera, son la verdadera y única solución. Bien me gustaría recordarles las palabras de filósofo Karl Popper cuando decía: “Luchad contra el analfabetismo como lucháis contra la delincuencia. Pero haced todo esto por medios directos […] Pero no tratéis de realizar esos objetivos indirectamente, diseñando y trabajando para la realización de un ideal distante de una sociedad perfecta.[…] Nuestros congéneres tienen derecho a nuestra ayuda; ninguna generación debe ser sacrificada en pro de generaciones futuras, en pro de un ideal de la felicidad que nunca puede ser realizado.”
Por otro lado la oposición en el Senado no tiene un programa político en común y creo que muchos de ellos de estar en el gobierno tomarían decisiones similares a las que se están tomando desde el poder. Se oponen por la oposición misma. Otros opositores tal vez más prudentes o de una línea política más perpendicular a la que adhiere el oficialismo son desmerecidos por tener una visión “empresarial” y no política de la cuestión social. La estrategia se verá si funciona.
Quisiera hacer aquí hincapié en un argumento varias veces planteado por los oficialistas mediáticos: sostienen que la derecha pretende hacer de la inseguridad una guerrilla para así exasperar a la sociedad y que ésta pida soluciones autoritarias. Veamos punto por punto:
1) En primer lugar el término derecha no tiene un significado que permita diferenciar en general en Argentina los ideales de ciertos políticos que se dicen de derecha o de izquierda y de esta manera cualquiera podría así asumir en política una posición u otra. ¿El gobierno es de izquierda?
2) La inseguridad no es ni una guerrilla (tal vez sea peor si nos guiamos por la cantidad de muertos que deja) ni una sensación (basta con andar un poco por la ciudad y hablar con la gente). La inseguridad es real y los muertos hoy están en los cementerios.
3) La sociedad necesita exasperarse y esto no tiene que darse necesariamente en forma violenta. Con discursos como los de Orlando Barone, como para citar un ejemplo, lo único que se pretende es mantener adormecidos y pasivos a los ciudadanos pensando en que una cháchara de soluciones tan ambiciosas, que no terminarían de realizarse en una vida entera, son la verdadera y única solución. Bien me gustaría recordarles las palabras de filósofo Karl Popper cuando decía: “Luchad contra el analfabetismo como lucháis contra la delincuencia. Pero haced todo esto por medios directos […] Pero no tratéis de realizar esos objetivos indirectamente, diseñando y trabajando para la realización de un ideal distante de una sociedad perfecta.[…] Nuestros congéneres tienen derecho a nuestra ayuda; ninguna generación debe ser sacrificada en pro de generaciones futuras, en pro de un ideal de la felicidad que nunca puede ser realizado.”
Hace algunos años en un viaje de visita a China, Felipe González afirmó que allí había aprendido que lo importante no es que el gato sea negro o blanco, sino que lo importante es que cace ratones. En este momento, a los que gobiernan, la laucha les muerde.
PD: ¿Luís Patti sigue preso? ¡Que cara nos va a salir la indemnización cuando éste la reclame a un gobierno que no enseñe a odiar!
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
PD: ¿Luís Patti sigue preso? ¡Que cara nos va a salir la indemnización cuando éste la reclame a un gobierno que no enseñe a odiar!
Por Nicolás Martínez Sáez
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