
Los estudiantes de filosofía solemos hablar recurrentemente de compromiso o, mejor, de falta de compromiso. Pero ¿qué queremos decir cuando hablamos de compromiso? ¿Qué queremos significar con este término? ¿Acaso el compromiso de los docentes y los estudiantes hace referencia, en forma unívoca, a la adhesión de una determinada ideología de izquierda y progresista? ¿Por qué al compromiso se lo suele significar sólo de esa manera? ¿Por qué somos tan estrechos al comprometernos?
Yo prefiero un profesor comprometido con sus alumnos en las ganas de enseñar, comprometido en el cumplimiento de los horarios de sus clases, con una actitud no mezquina de conocimientos sino todo lo contrario, abierto al diálogo, preocupado realmente por el aprendizaje de sus alumnos, respetuoso y tolerante. En verdad me importa muy poco si, poniendo un ejemplo algo grosero, el docente se para frente a una clase y dice: “El Che Guevara fue un terrorista” o dice: “El Che Guevara fue un héroe”…en realidad creo que se equivocan los estudiantes de filosofía en calificar como “no comprometidos” a docentes y alumnos en función de sus expresiones ideológicas e interpretaciones de tendencias de derecha. ¿Por qué no podemos tener docentes de derecha y docentes de izquierda y juzgar su compromiso en función a su entusiasmo, tolerancia, apertura, falta de mezquindad, sinceridad etc.? Creo que el compromiso va por otro andarivel, más concreto, menos susceptible a las ideologías, y se muestra en el respeto al otro que realmente piensa diferente a mí, respeto e incentivación de sus ganas de saber y que está interesado en la filosofía, tanto más o igual que nosotros, aunque su mirada sea de los lugares más singulares.
Los centros de estudiantes funcionan con muchos prejuicios (seguramente me dirán que estoy invitado a expresar mis inquietudes ahí pero la cosa no pasa siempre necesariamente por ahí) y, otra vez, el compromiso con la universidad, con los estudiantes y con la comunidad no está necesariamente presupuesto en la participación en un centro de estudiantes. Al contrario puede resultar que algunos centros de estudiantes sean inoperantes en la toma de decisiones al estar vinculados a una anquilosada ideología que no permite la inserción de nuevas ideas provenientes de otras fuentes. Por lo tanto considero que el compromiso tiene innumerables maneras de expresarse y manifestarse sin caer en una asfixiante, y en última instancia, dogmática significación.
Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog
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