miércoles, febrero 01, 2012

La crisis y las malas calificaciones

Quizás para un público mayoritario, entre el cual me encuentro, no avezado ni erudito a los asuntos económicos y financieros, resulta algo perturbador no comprender, tal como gustaría, uno de los fenómenos más importantes que están ocurriendo y marcando a fuego este comienzo de siglo: la crisis financiera mundial. Sus consecuencias, y más aun sus causas, resultan al hombre común inabordables.

En tal crisis se nos muestra, principalmente desde los grandes medios de comunicación, a extraños protagonistas cuyas declaraciones resultan altamente influyentes en la vida política y económica de los países: las agencias de calificación de riesgos. ¿Qué son? ¿A quién responden? ¿Cuál es su objetivo? Bien, empecemos por lo primero. Se dicen llamar entidades serias que trabajan con una objetividad, lograda a través de metodologías y técnicas bien transparentes, que les permite calificar a los gobiernos soberanos, los bancos y las empresas. Sus clientes, así lo afirman, son los grandes inversores, y en el mundo son tres las agencias más importantes: Standard & Poor's (S&P), Moody's y Fitch.

Hace unos días veía en la Televisión Española (TVE) a la directora de ratings soberanos de S&P para África y Europa, Myriam Fernández de Heredia, en una entrevista acerca del funcionamiento de la agencia para la cual trabaja. Ella explicó, reiterando frases y presentándose muy solvente, que son cinco los riesgos que la agencia mide y que éstos hacen a la determinación objetiva de la calificación que se otorga a los países soberanos: el riesgo económico, el riesgo financiero, el riesgo fiscal, el riesgo monetario y el riesgo exterior.

Al final de la entrevista, una periodista del panel le preguntó a la dúctil Fernández de Heredia si la agencia S&P se consideraba a sí mismo como una variable más en análisis del riesgo político, ya que, evidentemente, las declaraciones de S&P, que ellos mismos consideran como meras “opiniones”, son altamente influyentes, y en cada bajada de calificación, suelen agudizar la situación de crisis previa provocando más desestabilización política y grande
s pérdidas económicas en los países calificados. La pregunta le fue inesperada, como un baldazo de agua fría, la desestructuró y respondió. Admitió que no se consideraban a ellos mismos como una variable más en el análisis del riesgo.

Esto me llevó a pensar en la fragilidad del punto de partida en que se ubican tales agencias calificadoras, en su pretensión de estar en una roca firme, segura y objetiva, y herederas de la filosofía del “yo pienso” cartesiano (que se podría sintetizar en la certeza que tiene el hombre moderno de ser un ser que piensa y a partir de tal seguridad conocer el mundo) y del positivismo del siglo XIX. Lo notable es que las agencias no son las únicas herederas. Tal pretensión de objetividad es compartida por muchos científicos y filósofos vinculados a las ciencias exactas y humanas que convierten sus saberes críticos en saberes dogmáticos.

Y es que cuando las agencias de ratings emiten su calificación de riesgo quedan atrapadas en su propio dogmatismo al no advertir que la misma medición, es decir, su punto de vista acerca de la situación y posterior calificación influye notoriamente en el riesgo político medido. Algo que la física superó con el descubrimiento de la incerteza de Heisenberg, a saber, que la medición siempre afecta al sistema que se mide (el fotón de luz perturba a los electrones que se quieren medir), todavía, y ya entrados en pleno siglo XXI, no se quiere reconocer. Quienes pretenden conservarse en ese punto de vista privilegiado han de creerse observadores imparciales que tan sólo miden y describen datos objetivamente. Quizás olvidan, o simplemente ignoran, aquella frase que se atribuye a Borges: “Nada está construido en la piedra, todo está construido en la arena. Pero debemos construirlo como si la arena fuese piedra.”

Por Nicolás Martínez Sáez
El autor es el dueño del blog

2 comentarios:

Paula dijo...

La anécdota de la entrevista me hizo recordar el cuento de García Márquez (Algo muy grave va a suceder en este pueblo), aunque pensar que las "opiniones" de estas agencias son desencadenantes es atribuirles poder en demasía, y efectivamente el Principio de Incertidumbre de Heisenberg es un sayo que más les calza...
Lo vivimos en carne propia a inicios del milenio ¿no?
En cuanto a los saberes de las ciencias, en "Metodología de la investigación científica", materia de la Lic. en Biología, tratamos justamente de alejar a los estudiantes de esa visión reduccionista y dogmática, que, claro está, a veces se nos hace cuesta arriba...
Saludos, Paula

Jesús Fariña dijo...

La verdad que me ha gustado mucho tu espacio. Me gusta tu manera de describir los artículos.Un saludo y felicidades.